1. ¿Los vehículos eléctricos e híbridos tienen un mantenimiento adicional con respecto al vehículo de combustión y otros?

Si hablamos de vehículos híbridos, el mantenimiento que se debe realizar es prácticamente el mismo que en un vehículo de combustión. Si bien es cierto que se tendrá un menor desgaste de las pastillas y discos de freno (en general) y, quizás, un desgaste más acusado en los neumáticos (consecuencia de tener más peso debido al sistema de tracción eléctrico).
En cambio, en un vehículo eléctrico (100% eléctrico), el coste de mantenimiento baja considerablemente. Al no tener un sistema de tracción por combustión, se eliminan todos los mantenimientos relativos al motor de combustión, sistema de admisión, de inyección de combustible y sistema de escape. Para que tengamos un orden de magnitud de este descenso, ronda un 50% menos que el coste de mantenimiento de un vehículo de combustión

2. ¿De qué factores depende la autonomía de un vehículo eléctrico?

La autonomía de un vehículo eléctrico depende de varios factores. Uno de los más importantes es el peso total del vehículo, es decir, un pack de baterías grande (>80kWh) te proporcionará más energía acumulada, pero el consumo del vehículo (kWh/100km) será más elevado (con lo que no implica necesariamente un aumento de autonomía). Otro factor clave es la velocidad. Un VE es mucho más eficiente a baja velocidad (en ámbito urbano) que en autopista (a 120km/h), con lo que la autonomía aumenta en desplazamientos urbanos frente a conducciones por autopista o autovías. Otro factor es el aerodinámico, el cual influye de manera significativa a elevada velocidad (por encima de 120km/h), siendo prácticamente despreciable a baja velocidad. El tipo de neumáticos es otro parámetro importante. Actualmente tenemos en el mercado neumático especiales para VEs cuyo objetivo es reducir el coeficiente de rozamiento con la carretera, para disminuir el consumo del vehículo y, por tanto, su autonomía. Y, por último, podemos resaltar la propia eficiencia del sistema de tracción. A medida que mejora el diseño (y hay grandes diferencias entre fabricantes), se gana eficiencia en el funcionamiento (una adecuada refrigeración también es fundamental) y, en consecuencia, se disminuye las pérdidas de rendimiento y aumenta la autonomía del vehículo.

3. ¿Qué potencia puede llegar a regenerar un vehículo eléctrico?

La autonomía de un vehículo eléctrico depende de varios factores. Uno de los más importantes es el peso total del vehículo, es decir, un pack de baterías grande (>80kWh) te proporcionará más energía acumulada, pero el consumo del vehículo (kWh/100km) será más elevado (con lo que no implica necesariamente un aumento de autonomía). Otro factor clave es la velocidad. Un VE es mucho más eficiente a baja velocidad (en ámbito urbano) que en autopista (a 120km/h), con lo que la autonomía aumenta en desplazamientos urbanos frente a conducciones por autopista o autovías. Otro factor es el aerodinámico, el cual influye de manera significativa a elevada velocidad (por encima de 120km/h), siendo prácticamente despreciable a baja velocidad. El tipo de neumáticos es otro parámetro importante. Actualmente tenemos en el mercado neumático especiales para VEs cuyo objetivo es reducir el coeficiente de rozamiento con la carretera, para disminuir el consumo del vehículo y, por tanto, su autonomía. Y, por último, podemos resaltar la propia eficiencia del sistema de tracción. A medida que mejora el diseño (y hay grandes diferencias entre fabricantes), se gana eficiencia en el funcionamiento (una adecuada refrigeración también es fundamental) y, en consecuencia, se disminuye las pérdidas de rendimiento y aumenta la autonomía del vehículo.

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